Ilusión y amor por la Albirroja: “Es la alegría que necesitaba el pueblo”
- Manuel Lopez
- 21 mar 2025
- 3 Min. de lectura
La Selección Paraguaya de Fútbol consiguió un importante triunfo ante Chile y está cada vez más cerca de clasificar al Mundial de Norteamérica 2026. La población se volvió a unir con la Albirroja. La alegría se sintió en las calles y en el Panteón de los Héroes.

En Paraguay, como en otros lugares del mundo, el fútbol representa un fenómeno social que es capaz de cambiar el estado de ánimo de todo un pueblo. Y la Albirroja es para el país un sentimiento que está asociado a gestas históricas y triunfos memorables.
Desde el Sudamericano de 1920, cuando la Selección Paraguaya de Fútbol debutaba a nivel internacional y conseguía un resonante triunfo ante Uruguay, el mejor equipo del mundo en aquel entonces, se vislumbraba que la garra guaraní se podría imponer en Sudamérica.
Rápidamente, la Albirroja se ganó el respeto de todo el continente por su desempeño y fortaleza. De esa forma consiguió su primera Copa América en 1953, ganándole dos veces a Brasil, y en 1979, ganándole nuevamente a Brasil en las semifinales y a Chile en la final.
El fervor y la pasión por los colores rojo y blanco en la camiseta se extendieron a toda la población paraguaya. Cada partido comenzó a significar un encuentro familiar, una celebración, un festejo y también una tristeza conjunta cuando había una derrota.
Con los males que históricamente aquejan a la población desde la época de la dictadura, como la pobreza, la falta de empleo y la corrupción en todos los niveles, los triunfos albirrojos significan un bálsamo de esperanza, de alegría y felicidad.
Sin dudas, las clasificaciones consecutivas a los mundiales de Francia 98, Corea y Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 marcaron un hito para la Albirroja, que incluso llegó a estar entre las 10 mejores selecciones del mundo.
Pero todo cambió a partir de ese último mundial. Con el cambio generacional de jugadores, la Albirroja perdió su rumbo y llegaron las frustraciones. Las eliminaciones se volvieron una constante, los mundiales se volvieron lejanos y las frustraciones consumieron el amor albirrojo.
Cuando el camino para el Mundial de Norteamérica 2026 parecía otro camino oscuro, llegó el técnico argentino Gustavo Alfaro. Inexplicablemente, se dio un giro brusco. Con su elocuencia y mensajes cargados de inspiración cambió la mentalidad de los jugadores y le devolvió esa confianza que perdieron por las numerosas derrotas.
De estar en las últimas posiciones, la Albirroja repentinamente pasó a estar en la cuarta posición de la tabla de las eliminatorias y a un paso de estar en el Mundial 2026 tras la última victoria ante Chile en el Defensores del Chaco.
Y esa energía positiva que trasmite el director técnico no solo llegó al equipo, también a la gente, algo que no se vivía desde la época de Gerardo Martino en el 2010.
Una nueva generación de hinchas, la que solo experimentaba frustraciones hasta el año pasado, está viviendo un momento diferente, está comenzando a sentir el verdadero significado de la Albirroja: Una pasión sin límites, una unión única.
Y así se vivió desde antes del partido contra Chile, entre Ypané, lugar de concentración de la Albirroja, y el estadio Defensores del Chaco. Familias enteras, niños y niñas salieron a las calles para ver pasar al bus que trasladaba a los jugadores, para demostrar el apoyo de todo un país.






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