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¿Qué revelaron las cajas negras del avión? La tragedia aérea que se originó por una “broma”

  • Foto del escritor: Manuel Lopez
    Manuel Lopez
  • hace 2 horas
  • 3 Min. de lectura

La investigación tras la caída del avión carguero colombiano en Mariano Roque Alonso determinó que el hecho se produjo 100% por falla humana. La imprudencia de los tripulantes terminó en una tragedia que dejó 22 fallecidos.

Había buen tiempo, la visibilidad era óptima, el aparato estaba en inmejorables condiciones técnicas, la cantidad de combustible era la adecuada y la tripulación estaba descansada, pues habían dormido 12 horas. Todo estaba preparado para un vuelo tranquilo, sin ningún obstáculo.


A las 14:11 del domingo 4 de febrero de 1996, el avión McDonnell Douglas DC-8-55 con matrícula colombiana HK-3979, operada por Líneas Aéreas del Caribe (LAC), despegó de la pista principal del aeropuerto Silvio Pettirossi con destino al aeropuerto de Viracopos, en Campinhas, estado de São Paulo, Brasil.


Sin embargo, solo un minuto después, a las 14:12, la máquina se desestabilizó en pleno vuelo y cayó primero sobre una plaza y luego arrasó contra viviendas del barrio Monseñor Bogarín de la ciudad de Mariano Roque Alonso, Departamento Central.


Los bomberos voluntarios llegaron a las 14:25 para combatir el enorme fuego que provocó la caída del avión y rescatar a los heridos para trasladarlos a centros asistenciales más tempranos. Curiosos que llegaron al sitio dificultaron las tareas e incluso se dieron saqueos.


A las 17:00 llegó el fiscal Wilfrido Peralta, junto al juez del Crimen Jorge Darío Frutos, acompañado de su actuaria Teresa Rojas, y se iniciaron las pesquisas.


Días después del accidente se pudo rescatar la caja negra (voice recorder y flight recorder) del avión que dio un veredicto inapelable sobre la causa del siniestro: el accidente fue 100% falla humana.


La tripulación estaba compuesta por el capitán y piloto José Muñoz, colombiano con 9.100 horas de vuelo, 5.917 de ellas en este modelo de avión. El primer oficial y copiloto era José Karft, también colombiano y con una experiencia de 3.500 horas de vuelo, 3.158 de ellas en DC8.


El ingeniero de vuelo Hernando Sánchez era el más experimentado de todos con 14.120 horas de vuelo, de las cuales 6.060 son en DC8.

La mala acción que terminó en el peor final

Los investigadores determinaron que el piloto Muñoz decidió que era buen momento para poner a prueba a su copiloto Karft, cediéndole los controles de la aeronave para un vuelo de entrenamiento.


Tras elevarse, el capitán redujo la potencia de uno de los motores del ala izquierda para probar la destreza del copiloto. Esto causó que el avión se incline a la izquierda. El inexperto copiloto trató de controlar la situación con los tres motores restantes.


En la grabación se escucha que el capitán y el ingeniero de vuelo bromean y toman el pelo a Karft para que recupere la posición normal, pero la aeronave se inclina aún más y pierde empuje.


Luego, el ingeniero de vuelo le quita potencia a otro motor, mientras se lo escucha decir con sorna: “Se fue el número 2”.


Pedro Carvalho, en su libro Algo espantoso está por ocurrir, transcribió el audio analizado tras el hallazgo de la caja negra que reveló el momento en que el capitán y el ingeniero de vuelo presionaron al copiloto Karft para que recupere la posición normal de la aeronave, pero el avión se inclinó aún más y perdió empuje. Los motores restantes no pudieron mantener el avión en vuelo.


La última frase del copiloto

"¡Hijos de p...! ¡No puedo con él! ¡No puedo!”

José Karft, copiloto del avión

Segundos después de esa frase, la aeronave se estrella violentamente contra el suelo, destruyendo varias casas, a apenas kilómetro y medio del final de la pista, desatándose un fuerte incendio. Todos a bordo fallecen, así como otras 18 personas que se encontraban en tierra.


La investigación oficial –llevada a cabo por la Comisión de Investigación de Accidentes de Aviación Civil de Paraguay– determinó que la caída del avión se dio por los siguientes factores: poca experiencia del piloto al mando en esta función; falta de doctrina de seguridad de vuelo en la cabina en todos los momentos previos al vuelo; probable ejecución de entrenamiento de despegue no autorizado en condiciones no controladas y por una persona no calificada como instructor y probable desconocimiento de las características del vuelo con aeronave vacía por parte de la tripulación.


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