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A 37 años del golpe, colorados siguen coqueteando con stronismo

  • Foto del escritor: Manuel Lopez
    Manuel Lopez
  • hace 2 días
  • 3 Min. de lectura

A otro año de la caída del régimen de Alfredo Stroessner, se sigue notando en filas coloradas la reivindicación del dictador. Para analistas, esa “añoranza” no resiste a los Archivos del Terror.

Hace 37 años, en la madrugada del 2 y 3 de febrero de 1989, caía la dictadura más larga de Sudamérica, la de Alfredo Stroessner (35 años). A la fecha, figuras del coloradismo y del gobierno siguen reivindicando al dictador, a lo que analistas responden que forma parte de una añoranza que no resiste el análisis documental de pruebas sobre el terrorismo de Estado como el Archivo del Terror.


Indican que el primer desafío es que figuras que formaron parte o defienden el régimen autoritario ya no tengan cabida en gobiernos que se dan ya bajo el amparo de la democracia.


Para la politóloga Selva Castiñeira es necesario reconocer que, si bien no es la mayoría, aún existen en el partido de gobierno elementos que sucumben a la “seducción” del stronismo y que incluso existen “militantes” que reivindican esa era.


“No puede negarse que existe aún una memoria de añoranza y seducción, si bien no en su mayoría, porque a hoy el mismo partido sigue siendo el partido de gobierno y en sus primeras líneas existen aún militantes que fueron parte de esa dictadura. Por ello, hoy día hay aún algunos en línea que traen ese recuerdo”, indicó.


Sin embargo, la historia oficial tiene registrados los abusos del stronismo y el testimonio de las víctimas tienen más fuerza, subrayó.


“La historia está, y si de historia se trata, existen los archivos sobre las violaciones de los derechos humanos y las violentas muertes de la época que las familias hasta hoy llevan en recuerdo y dolor intacto”, indicó.


Agregó que “una dictadura deja secuelas imborrables en las víctimas; por ello, los que aún deduzcan con ese estilo de gobierno deben ser muy cautelosos con las declaraciones personales, en un mundo globlalizado en el que el sistema está bastante polarizado en su mayoría por segmentos que defienden sus derechos y son los encargados de asignar gobiernos con una velocidad muy rápida”, expresó.


TRANSICIÓN. Para el politólogo José Tomás Sánchez, el papel del Partido Colorado durante esta transición ha sido un constante choque de fuerzas internas, de sus corrientes, entre los más próximos al stronismo y quienes lo resisten.


“A 37 años de la democracia ya hemos superado la cantidad de años de lo que fue la dictadura de Stroessner y hemos avanzado mucho en materia de libertades, en materia de elegir a nuestros gobiernos en todos los niveles... Tenemos muchos rezagos aún en materia institucional y el Estado de derecho sigue siendo un problema y todo el sistema de contrapesos entre las instituciones también lo sigue siendo”, manifestó.


“Recordemos que el Partido Colorado no es uniforme, no es unitario y no es un modelo de partido disciplinado; es decir, es un partido que desde los 80 se divide y funciona en facciones y en esas disputas cambian mucho los liderazgos y esas disputas precisamente son las que llevaron a la caída de Stroessner, por ejemplo”, sostuvo.


Consideró relevante que sectores del Partido Colorado, en alianza con opositores, impulsaron la Constituyente del 92, la derrota del oviedismo en 1999, y la Comisión de Verdad y Justicia en el 2003, que investigó y publicó los abusos del stronismo.

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